Desintoxicación, aprendizaje y ahorro de energía. Tres procesos que se producen en el sueño.

Seguimos hablando de la importancia del descanso y el sueño en una vida saludable. Aprovechad estas vacaciones (si las tenéis) para dormir bien, vuestro cerebro os lo agradecerá.

Desintoxicación de nuestro cerebro
Muchos procesos de nuestro cuerpo tienen lugar solo durante el sueño, el crecimiento de los músculos, la reparación de los tejidos, la síntesis de proteinas. Y -uno de los más importantes- la desintoxicación del cerebro- .
Nuestro cerebro consume entre el 20 y el 25% de nuestro gasto total de calorías. Eso produce un desgaste en las células. Y este desgaste produce una serie de desechos biológicos tóxicos. Es una gran cantidad de toxinas en proporción con el tamaño de un órgano tan pequeño como es el cerebro. Los residuos del desgaste celular del resto de órganos del cuerpo pasan al torrente sanguíneo y se acaban eliminando por la orina. Sin embargo el crebro está protegido del torrente sanguíneo, a través de la barrera sangre-cerebro y requiere un sistema muy sofisticado para transportar las moléculas al torrente sanguineo. La barrera sangre-cerebro es muy selectiva ya que solo permite entrar determinadas sustancias en nuestro cerebro es un mecanismo que permite asegurar la salud y la seguridad del órgano, pero que convierte la desintoxicación en un proceso muy complicado.
Para eliminar los residuos metabólicos de nuestro cerebro, poseemos un sistema especializado llamado sistema glifático que funciona especialmente durante las horas de sueño.
Un cerebro que descansa es un cerebro plástico.
La plasticidad sináptica se refiere a la capacidad de nuestro cerebro de cambiar. Parece un concepto simple pero es muy nuevo. Los científicos creían que nuestro cerebro no cambiaba mucho durante nuestra vida adulta. Sin embargo nuestro cerrebro es flexible y fabrica conexiones todo el tiempo. Aquellas conexiones que más tiempo utillizamos se fortalecen mientras que aquellas que no se emplean habitualmente tienden a desaparecer.
Parece que los nuevos descubrimientos científicos van encaminados a demostrar la relación entre un adecuado sueño y el afianzamiento de la memoria. Mientras que el aprendizaje sucede mientras estamos despiertos, el sueño mejora nuestra capacidad de fijar este aprendizaje en nuestra memoria, sobre todo la memoria a largo plazo.
Inactividad y ahorro de energía.
Desde una perspectiva evolutiva, existen dos funciones del sueño. Los mamiferos han adoptado el sueño durante la noche para adecuar el periodo de descanso al momento más peligroso del día, la noche. Se cree que así, escondidos en un lugar seguro con una actividad menor es más fácil para las especies sobrevivir cuando se tiene menos visibilidad para detectar a los depredadores.
El metabolismo se ralentiza (aproximadamente un 10% en humanos) y se reduce la necesidad de cazar y conseguir comida a un nivel más práctico. Al dormir dosificamos nuestras necesidades energéticas.

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