Dietas II: Alergias, sensibilidades e intolerancias

Cuando alguien viene a mi consulta con algún problema de salud -y aquí incluyo los problemas de sobrepeso, ya que en la mayoría de los casos son un síntoma de que algo más está pasando- hay dos puntos básicos en la dieta en los que suelo indagar. Por un lado, intento averiguar si hay algún déficit o desequilibrio en algún nutriente y por otro, si hay algún alimento que esté haciendo daño a esa persona.

Saber si un alimento resulta dañino a alguien no siempre es sencillo. En ocasiones la misma persona sabe si hay algo que le sienta mal porque los síntomas son digestivos y se correlacionan de una manera clara: “cada vez que tomo esto, me dan gases”, es un ejemplo típico.

Hay gente que tiene alergia y cuando toma aquello a lo que es alérgico aparecen picores, eccema, edema, asma, pudiendo desencadenarse reacciones serias e incluso mortales.

Pero en algunos casos, la relación no es tan clara y es cuando los nutricionistas hablamos de sensibilidades. Ser sensible a algún alimento significa que nuestro cuerpo, nuestro sistema inmune, reacciona ante ese alimento de una manera negativa. Lo identifica como algo extraño, malo, casi como si fuera una bacteria o una toxina.

En las sensibilidades los síntomas no son tan claros ya que, o no son digestivos, o no hay una relación temporal clara. Los síntomas pueden ir desde malestar abdominal hasta migrañas, dolores musculares, articulares, insomnio, problemas en la piel e incluso problemas autoinmunes e inflamatorios, entre otros. Los síntomas pueden aparecer en las 24 o incluso hasta las 72h después de haber ingerido el alimento.

Otra tercera categoría son las intolerancias. Aquí el sistema inmune no participa. En este caso lo que ocurre es que nos falta la enzima que digiere y metaboliza el alimento y por eso nos sienta mal. El ejemplo típico es la intolerancia a la lactosa, en donde no se puede romper la molécula de la lactosa para ser absorbida. Esta molécula cuando llega al colon se fermenta e irrita al colon y por eso surgen las molestias.

Así que mi consejo es que si tienes algún problema de salud, te pongas el traje de detective y empieces a investigar; ¿hay algo en tu dieta que te hace daño? Recuerda que puedes acudir a una nutricionista o consultora nutricional para que te ayude.

 

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