¿Es posible que la grasa pueda ser un gran aliado para nuestra salud?

Hace unos meses, cuando dedicamos algunos artículos a los hidratos de carbono, ya hablábamos de un cambio de paradigma en lo relativo a las recomendaciones nutricionales. Hasta hace bien poco parecía que lo teníamos claro -y tenía toda su lógica-: si queremos perder grasa, debemos dejar de consumirla. Y las neveras de todo aquel que quería perder peso, se llenaban de productos light, desnatados, bajos en grasa, margarinas… etc. Y esa fiebre antigrasa ha contribuido en cierta manera a descompensar o desequilibrar nuestras dietas, porque siempre que prescindimos de un macronutriente recurrimos a otro, y en este caso han sido los hidratos quienes ocuparon el lugar que le correspondía a esas grasas que tanto nos molestábamos en eliminar.
Lo cierto es que la acumulación de grasa en los tejidos tiene más que ver el exceso de azúcar (que se transforma en grasa como reserva) que con ciertas grasas como el aceite de oliva o las de los frutos secos, que ejercen un efecto de control de peso y disminuyen el riesgo de diabetes.
Pero no todo es una cuestión de peso, las grasas son fundamentales para una buena salud y cumplen funciones muy importantes para nuestro organismo.

  • Son una fuente concentrada de energía que permiten a nuestro cuerpo funcionar sin la necesidad de estar comiendo continuamente.
  • Son indispensables para la absorción en el intestino y el trasnporte de vitaminas solubles en grasa (liposolubles), que son la A, D, E y K.
  • Protegen nuestros órganos internos.Forman una especie de colchón que rodean órganos importantes, como los riñones, el corazón, etc.
  • Entre el 60 y el 70% del cerebro y del sistema nervioso es grasa. La mielina es una sustancia que recubre los nervios y es fundamental para la transmisión de los impulsos nervioso. En algunas enfermedades degenerativas como la Esclerosis Múltiple, lo que se daña es esta sustancia grasa.
  • Son indispensables para el equilibrio hormonal, ya que son las precursoras de muchas hormonas, como los estrógenos, el cortisol, etc.
  • Proporcionan sabor a nuestros alimentos y sacian. La sensación de saciedad es muy importante para regular nuestra ingesta. Alimentos saciantes harán que comas lo que necesitas y que no comas más de lo que necesitas. Parte de la investigación de los últimos tiempos para tratar la obesidad va encaminada a comprender los mecanismos de la saciedad.

Dedicaremos algunos post a hablar sobre las grasas, porque no todas las grasas son iguales. Hay, por así decirlo, grasas malas y grasas buenas. Se trata de aprender a consumir esas grasas que son beneficiosas para nuestro organismo e intentar desterrar aquellas que no lo son de nuestra dieta. Pero primero me gustaría desmentir algunos mitos sobre la grasa.

¿Todas las grasas son malas?

Como ya hemos explicado consumir grasa es bueno para una serie de funciones importantes en nuestro organismo. Pero tampoco es cierto que toda la grasa en nuestro cuerpo es mala. Los adipocitos (las células de grasa que se encuentran bajo nuestra piel), por ejemplo, cumplen una función importante en la protección de nuestro cuerpo contra agentes patógenos generando unas proteínas (péptidos antimicrobianos) con grandes propiedades antibióticas.

¿Hay que dejar de consumir grasas para perder peso?

Si fuera cierto, no estaríamos viviendo la epidemia de sobrepeso y obesidad en la que estamos inmersos.
Científicos de la Universidad de Harvard han demostrado, por ejemplo, que una dieta baja en grasas deja de ser efectiva a los doce meses de haberse empezado, mientras que una dieta baja en hidratos resulta ser más eficaz y sostenible a lo largo del tiempo en lo que a pérdida de peso se refiere además de mucho más saludable.

Determinadas grasas, como el aceite de coco (ojo, el prensado en frío) tienen la bondad de acelerar el metabolismo (sus triglicéridos se dirigen directamente al hígado donde rápidamente son transformados en energía), ralentizan el proceso digestivo, manteniéndonos saciados por más tiempo y regulan los picos de azúcar en sangre.

¿Las grasas aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares?

Hasta hace poco se consideraba una dieta rica en grasas como el principal enemigo de nuestro sistema cardiovascular. En esta historia deberíamos hablar quizás de la presión que ejerció la industria azucarera desde los años 60  financiando diversos estudios para desviar la atención de los posibles riesgos para la salud del azúcar, convirtiendo así a las grasas en el enemigo número uno de nuestra salud.

Lo cierto es que  hay algunas grasas, como las grasas industriales, las grasas trans o hidrogenadas, que sí son muy perjudiciales para la salud. Sin embargo, hay ciertas grasas que  son cardioprotectoras y antiinflamatorias. El aceite de oliva, gracias a su alto contenido en ácido oléico, aumenta el nivel de colesterol bueno en sangre. El colesterol bueno nos ayuda a retirar el colesterol malo de las arterias llevándolo al hígado para su eliminación.

¿Qué hay de las grasas parcialmente hidrogenadas?

Las grasas parcialmente hidrogenadas mantienen las comidas frescas más tiempo, son un gran aliado de la industria alimentaria porque evitan que los alimentos se estropeen. Sin embargo para la salud son muy perjudiciales y deberían quedar totalmente excluidas de tu dieta.

¿Los alimentos bajos en grasas o light son más sanos?
Durante mucho tiempo los sustitutivos de las grasas  se nos han vendido como la manera de comer cosas “prohibidas” sin consecuencias. Pero no es cierto: todos los productos light (mayonesas, quesos, etc.) están elaborados con sustancias procesadas, artificiales, que son dañinas para la salud. Son sustancias extrañas para el cuerpo ya que no se encuentran en la naturaleza y producen en nuestro organismo reacciones inflamatorias con graves efectos para nuestra salud.

Soy consciente de que el asunto “grasas beneficiosas” es algo sorprendente y confuso, por eso me gustaría dedicar este mes a aclarar dudas sobre este tema, hablaremos de los tipos de grasas, y cómo consumirlas.  Retomaremos el nuevo curso con una dosis extra de energía y buena salud.

 

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