Mascado y bien mascado. ¿Por qué es tan importante masticar bien los alimentos?

Hoy vamos a hablar de los beneficios de masticar suficientemente aquello que comemos. Como os comentaba en el anterior post, es un hábito que podemos incorporar para mejorar nuestro estado de salud.   Pero me gustaría ir algo más allá del simple hecho de masticar para hacer hincapié en el tiempo que dedicamos a nuestras comidas importantes y la manera en la que a veces comemos, sin prestar atención a aquello que estamos haciendo, como si alimentarnos fuese una pérdida de tiempo.

  Seguro que muchos de nosotros nos sentimos identificados con la escena de la izquierda. Muchas veces, no dispondremos del tiempo real para sentarnos convenientemente a disfrutar de un tiempo de descanso dedicado a saborear convenientemente un plato, pero también habrá otras en las que seremos nosotros quienes podramos decidir si queremos concedernos un tiempo  para ser conscientes de aquello  que comemos  y cómo.

La digestión es una cadena de procesos donde cada acción depende de la acción precedente y donde hay procesos que son químicos, pero también hay procesos físicos o mecánicos. Al masticar la comida se descompone y se empiezan a mandar señales a las hormonas, enzimas y jugos gástricos para que comience el proceso de la digestión.  Cuanto más tiempo dura este primer proceso que se produce en la masticación, más fácil será para tu cuerpo ejecutar el resto de procesos que intervienen en la digestión.

Tomarse el tiempo necesario para comer no es solo una cuestión de salud, disfrutaremos más el sabor de nuestros alimentos y apreciaremos mejor sus matices si masticamos lo suficiente.

¿Cuanto tiempo tengo que masticar?

Obviamente no hay una regla universal, y dependerá mucho de qué es lo que estás comiendo. Se habla de masticar entre 50 y 100 veces cada pedazo de comida que llevamos a la boca, y quizás esta regla pueda ayudarnos al principio si queremos tomar conciencia del tiempo que debemos masticar cada alimento.

Lo suyo es que al masticar la textura de la comida acabe líquida (gracias a la saliva) o al menos haya perdido la textura original y que mastiques despacio y de forma continuada.

A los líquidos (batidos, purés) que ingerimos también hay que darles un tempo de contacto con nuestra saliva.

Hay dicho que dice: “bebe tu comida y come tu bebida”, para que os hagáis una idea.

También puedes ayudar a la masticación si reduces el tamaño de los trozos que te llevas a la boca, y si antes de coger otro pedazo de comida has terminado de masticar y tragado el bolo anterior (si necesitas beber agua antes de tragar es que no has masticado bien).

Masticar entonces ¿Para qué?

 

Para extraer de cada alimento el máximo de nutrientes y energía
Masticar desintegra las partículas largas de tu comida en partículas más pequeñas que son más fáciles de digerir. Así facilitas el trabajo de tus intestinos de absorber nutrientes y energía de la comida.

Evitar los efectos nocivos de una digestión inadecuada

Cuando masticamos poco la comida, hacemos trabajar en exceso a nuestro estómago y pueden quedar restos de comida sin digerir que pasen a nuestros intestinos. Esta comida, en contacto con las bacterias y hongos oportunistas,  empieza a pudrirse produciendo gases, diarreas… etc.

La digestión es una tarea que demanda mucha energía de tu cuerpo. Masticar de una forma adecuada permite a tu sistema digestivo trabajar de una forma más eficiente y rápida.

Moderar la ingesta de comida

Cuanto más masticamos, más tiempo tardamos en terminar la comida. Comer despacio ayuda a comer menos e impide la ganancia de peso. Masticar el doble de tiempo nuestra comida nos ayuda a controlar el tamaño de las porciones.
Tu estómagocerebro tarda aproximadamente 20 minutos en avisar a tu cerebro de que estás lleno. Por eso, cuando comes más despacio te sientes más lleno. Se pueden consumir un 10% menos de calorías cuando comemos más despacio.

La comida está más expuesta a la saliva

La saliva contiene enzimas digestivas  que cuanto más tiempo esté la comida masticándose, más pueden intervenir en los alimentos que consumes. Algunas de las encimas de la saliva ayudan a descomponer las grasas y los hidratos.

Es bueno para tus dientes

Los huesos que sujetan tus dientes se ponen fuertes cuando mastican. La saliva producida también ayuda a limpiar las partículas de comida de tu boca y a eliminar bacterias.
Por último, me gustaría añadir, que es recomendable evitar masticar cuando no es necesario. Consumir por ejemplo chicles, envia a tu cerebro la señal de que hay comida a punto de entrar en tu cuerpo. Las enzimas y ácidos que se activan cuando  masticas un chicle se liberan en tu estómago produciendo hinchazón y sobreproducción de ácido lo que compromete  tu capacidad de generar ácidos suficientes la próxima vez que comas.

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