Nuestros propósitos de año nuevo para empezar un 2018 muy saludable

Y a nosotros también nos toca hacer nuestra lista de buenos propósitos. Este año trataremos de cuidar  un poquito más de nosotros, de vosotros y de todos aquellos que nos rodean.  Quería compartir con vosotros esta entrevista tan interesante a Richard Davison en la que nos habla de cómo nuestro propio cerebro se nutre al experimentar pensamientos compasivos o de ternura. El hecho de que el ser humano esté programado para cuidar del prójimo me permite ser mucho más optimista hacia nuestra especie. Se me antoja una lectura bastante más amable acerca de cómo sobrevivimos  como raza que aquella de que siempre gana el más fuerte: sobreviviremos por la capacidad de establecer lazos entre nosotros. Que nuestra propia salud dependa en parte de nuestra bondad me parece una  gran razón para tratar de que el mundo sea mucho mejor para todos.

“por eso yo, que viajo muchísimo (una fuente de estrés), aprovecho los aeropuertos para enviar mentalmente a la gente con la que me cruzo buenos deseos, y eso cambia la calidad de la experiencia. El cerebro del otro lo percibe”.(Richard Davison).

Esta entrañable anécdota de Richard Davison enviando pensamientos positivos en sus horas de espera en el aeropuerto me parece una gran imagen para comenzar el año. Y dicho todo esto empecemos con nuestros buenos propósitos alimenticios para tener un 2018 algo más saludable.
Vigila el desayuno

Algunos desayunos superan con creces la ración de azúcar estimada para el día. Piénsalo, en una sola ración y al principio del día. Estamos tratando de moderar nuestro consumo de hidratos, así que este año vamos a intentar cambiar nuestra concepción del desayuno, cambiar lo dulce por lo salado. Evita cualquier alimento de la sección de desayunos del supermercado (magdalenas, croissants). Y no te olvides de incluir toda la proteína que puedas en ellos. Recuerda aquello del agua tibia con limón. 
Repite en todas tus comidas el mantra fibra-grasas- proteína

Trata de que todas tus comidas sean equilibradas. Es la mejor forma de mantener estables los niveles de azúcar en sangre.

Come en la mesa.

Sé consciente de qué comes exactamente y cuanto. Toma tu tiempo para masticar, saborear y disfrutar. ¿Sabes la cantidad de comida que se ingiere entre picoteo y picoteo?No te olvides de masticar.

Elabora con anticipación tus menús. Prepárate para la cena.

¿Alguna vez has llegado a casa después de un largo día de trabajo y has dicho aquello de “no tengo tiempo ni ganas, voy a picar algo para no acostarme con el estómago vacío”?. Abres la despensa, echas un vistazo y te llega la inspiración. Un pico de pan y una loncha de queso, piensas.Sabes que no es lo más adecuado, pero como vas a comer muy poco, lo cierto es que ya de primeras, te pones dos picos y dos lonchas. Y en ese momento te das cuenta de que ganas de cocinar, efectivamente no tenías, pero hambre parece ser que sí, y en diez minutos te has comido una bolsa de picos de pan y un cuarto de queso.
Y es que las cenas a veces nos pillan fuera de juego, así que lo mejor que podemos hacer es estar preparados para ese momento.
Intenta pensar en qué vas a comer a lo largo de la semana. Es la mejor forma de planificar la cocina. Puedes preparar varios alimentos a la vez que te servirán para distintos platos a lo largo de varios días. Cereales hervidos, verduras cortadas o escaldadas… Diferentes elaboraciones que puedan ahorrarte tiempo a la hora de preparar una comida.
Recuerda ciertos hábitos de vida saludable.

No te vuelvas loco con el detox

Mas de uno estará preparando sus potingues y brebajes mágicos para castigar a su cuerpo por haberse portado mal durante estas navidades, no nos faltan sugerencias a través de las webs y de las revistas sobre esta u otra dieta-detox-milagrosa. Si ya de por sí estas fiestas han sido una bomba de excesos para nuestro sistema digestivo, lo último que deberíamos hacer es someternos a otra “terapia de choque” sin saber si es realmente lo que necesitamos. No está mal que trates de eliminar toxinas, en este enlace hablamos de algunos trucos para cuidar de tu higado y en este otro hablamos de la inflamación. Quizás no sea mala idea entrar en el nuevo año con el propósito de hacer una dieta anti inflamatoria, pero en todo caso, no cualquiera y no de cualquier forma. Consulta con un especialista en nutrición acerca de qué es lo realmente le vendrá bien a tu cuerpo, no solo es cuestión de kilos.

Intenta pensar cada día en los beneficios que un estilo de vida saludable te reporta.

Hay que renovar votos cada día para no abandonar nuestros propósitos. Escuchar nuestro cuerpo, ver cómo nos encontramos. Ser conscientes de nuestros progresos nos hará ser más fuertes ante determinados sacrificios,sobre todo al principio. Trata de ver cómo te sientes cada vez que te permites algún exceso. Notar determinados síntomas que ya teníamos olvidados como la hinchazón de estómago o el dolor de cabeza, después de alguna celebración es la mejor manera de demostrarte que vas por el buen camino, antes era así siempre, ahora ya sabes por qué, mañana… ¿quien sabe lo que nos deparará el año nuevo?

Desde aquí os deseamos todo lo mejor, y ¡no os olvidéis de ser amables!

Feliz año 2018 y mucho kindfulness para todos.

Un comentario

  1. Carolina Vázquez Campos

    Posted on 1 enero, 2018 at 11:10 am

    Enhorabuena por el contenido del Blog.
    Efectivamente….”se nos olvida escuchar a nuestro cuerpo!” habla perfectamente claro a través de él, diciéndonos que estamos haciendo algo mal cuando tenemos algún “dolor o molestia”.
    Nunca es tarde para comenzar a cuidar lo único que tenemos en propiedad realmente “Nuestro cuerpo y mente”!!

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