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Ana Esteban García

+ Información

Licenciada en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid, año 2000. Especialidad en Medicina Intensiva en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, año 2006.

Formación post-grado y otras especialidades y/o estudios:

Máster en Nutrición por la Universidad Complutense de Madrid.

– Curso de Nutrition Consultancy por el Baumann College de Colorado (Estados Unidos).

– Digestive Intensive Graduate, Holistic Nutrition Lab.

– Full Body System Graduate, Holistic Nutrition Lab.

– Profesora de Yoga por la Escuela Internacional de Yoga vedanta Sivananda (India).

– Especialización en yoga para embarazadas por el Yoga Campus de Reino Unido.

 

Algo más sobre mí

Mi interés por la nutrición me vino desde dos ámbitos de mi vida: el personal y el profesional.

Hace años me hice vegetariana. Pese a lo que mucha gente piensa, ser vegetariana no significa siempre comer sano. Y en mi caso menos. Estudiaba una carrera exigente, atravesaba los conflictos comunes de la edad -como la preocupación por esos kilos de más o la necesidad de sentirme integrada- no sabía cocinar ni tenía el mínimo interés en aprender… En definitiva, tenía todas las papeletas para llevar una alimentación desordenada, rica en comida procesada y poco nutritiva, con todas las consecuencias imaginables: malas digestiones, sentimientos de culpa, intentos repetidos de dietas variadas, vamos, una lucha continua conmigo misma.

Ahora miro hacia atrás y me extraña que no relacionara mi forma de alimentarme con el cansancio constante, con esos kilos que tanto me molestaban, con los problemas de acné, etc. Afortunadamente y gracias a la guía de personas cercanas y queridas, comencé a interesarme por el mundo de la nutrición y de la cocina. Y mi vida cambió a mejor.

Paralelamente terminé la carrera de Medicina, me especialicé en Cuidados Intensivos y entré a trabajar en una UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). Poco a poco empecé a darme cuenta de que la medicina que practicaba muchas veces se reducía a tratar síntomas sin profundizar verdaderamente en las causas: si algo duele, doy analgesia; si sube el azúcar, pauto insulina; si hay una infección, pongo antibióticos. Por otro lado, observaba que muchas veces pautamos el mismo tratamiento para una enfermedad y unos pacientes evolucionan bien y otros no. Así que, cuando un paciente no respondía a un tratamiento, me venían a la cabeza preguntas como ¿qué más puedo hacer para que este paciente sane? Y me he dado cuenta de que más que empeñarnos en curar, lo que tenemos que jacer es ayudar a que el cuerpo se sane a sí mismo.

Es así como empecé a interesarme y a formarme en nutrición y medicina funcional: ante la convicción de que se podía intervenir por otras vías de forma complementaria al mero suministro de tratamientos farmacológicos.

En una unidad hospitalaria tan crítica como la de cuidados intensivos, uno no deja de preguntarse por qué hay tantas personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, problemas del corazón e incluso cáncer. Y no solo gente mayor, sino también gente joven. ¿Se trata simplemente de una lotería genética o hay además otros factores que podamos controlar? La respuesta es realmente compleja. Pero sí hay algo que tengo claro: la nutrición y nuestros hábitos de vida son agentes determinantes en nuestro estado de salud y  como tal deben de ser considerados a la hora de tratar enfermedades. 

Así que a la pregunta de ¿qué más puedo hacer por este paciente? contesto con más preguntas: ¿qué está pasando? ¿cuál es la causa? ¿qué vitamina o mineral puede estar faltando? ¿algún alimento está contribuyendo al problema?

Todas estas preguntas y la búsqueda de respuestas me ha llevado a lo que soy hoy: una terapeuta curiosa, que siempre está deseando investigar qué está pasando ahí, qué le falta a esa persona para alcanzar todo su potencial y encontrarse mejor. Y el camino hacia las respuestas es siempre apasionante ¿Me acompañas?

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