Qué tomar cuando se está enfermo. La alimentación como medicina

Asociamos el inverno con los problemas de salud, y aunque tenga mis dudas de que exista científicamente la enfermedad de “coger frío” (en este enlace puedes leer alguna curiosidad sobre determinados mitos de las enfermedades de invierno), sí es cierto que en invierno enfermamos más, sea por la ropa de invierno, los espacios cerrados o la circulación estacional de determinados virus como la gripe o simplemente porque echamos de menos el verano.

Estamos en tiempo de cuidarnos, y la nutrición juega un papel muy importante en nuestra capacidad de hacer frente a las enfermedades. El sistema digestivo contiene aproximadamente el 70% de nuestra inmunidad. Por un lado nuestra saliva está provista de agentes antimicrobianos como la lisozyma, la alfa-amilasa y la lactoferrina. Si esos gérmenes llegan a nuestro estómago se encontrarán con el ácido clorhídrico que actuará como barrera antes de que lleguen al intestino, y una vez allí nuestra flora intestinal en combinación con determinadas proteínas se encargarán de luchar contra esos microbios no deseados.

Pero para que todo este sistema funcione correctamente necesitamos una gran variedad de nutrientes, si nuestra dieta es pobre es posible que se caiga enfermo a menudo.  Lo malo es que al caer enfermos comemos menos, absorbemos peor y perdemos nutrientes a través de diarreas, vómitos… etc.  Justo en el momento en el que más lo necesitamos. Cuando nuestro organismo detecta una infección se activa la respuesta inflamatoria e inmunológica y aumenta la tasa metabólica  (es decir la energía que necesitamos cuando estamos en reposo).

¿Podemos ayudar a nuestro cuerpo en este proceso?

¿Qué comer cuando se está enfermo?
Ni siquiera la mejor dieta puede protegerte de cualquier invasión. La duda que siempre se nos plantea es ¿cuánto debo comer si estoy enfermo?

alimentos y suplementos para mejorar nuestra salud

Seguramente habrás oído aquello de  “come si es una infección vírica y no comas si es bacteriana”, pero lo cierto es que hay muchas opiniones contradictorias al respecto de la propia comunidad científica. Además en la mayoría de las ocasiones incluso no llegamos nunca a saber si nuestra enfermedad es una cosa o la otra, así que quizá la mejor prescripción es comer si te apetece y no hacerlo si no.

Alimentos que aceleran tu recuperación
Miel: es antibacteriana y antimicrobiótica
Sopa o caldo de pollo: líquidos, electrolitos y nutrientes antiinflamatorios para disminuir los síntomas.
Bayas de saúco: antivíricas y ricas en fitonutrientes.
Ajo: actúa como antibiótico puede paliar las infecciones.
Te verde: ayuda a mantener a raya determinados patógenos impulsando la creación de linfocitos b.

Suplementos que pueden ayudar
Vitamina C
Zinc
Extracto de saúco
Quercitina
Beta-glucano
Estevia
Selenio

Según me encuentro ¿qué debo comer?

Cansancio y fatiga corporal
Alimentos con magnesio como las nueces, los plátanos o los aguacates.
Alimentos ricos en calcio como las verduras de hoja verde (acelgas, espinacas), los quesos, los moluscos, las sardinas, las almendras o las avellanas.
Evitar aquello que pueda deshidratarnos como el alcohol o la cafeína.
Diarreas
Evitar azúcares y edulcorantes artificiales,y -como en el caso anterior- todo lo que pueda deshidratarnos.

Inflamación de garganta
Se recomiendan aquellos alimentos que no producen dolor al tragar como caldos, purés… etc . Aunque si masticamos como es necesario, no debería suponer un problema. Es recomendable vigilar que no estén a gran temperatura. La miel y la menta son buenos aliados para combatir la inflamación.

Estreñimiento
Alimentos ricos en fibra como los cereales integrales, las verduras en general, las nueces, semillas de chía…
Mucosidad exagerada
Debemos averiguar si algo de lo que hemos comido nos produce una ligera alergia. Los alimentos más comunes en este caso suelen ser:
los frutos secos, algunos pescados, tomates, huevos, frutas, soja, trigo y leche. Es necesario observar si notamos síntomas al ingerirlos. No quiere decir que estos alimentos produzcan mocos, y en ningún caso debemos de prescindir de ellos si no hemos notado que sí nos producen cierto malestar.
Las propiedades anti-inflamatorias del jengibre te te ayudarán a vencer el resfriado.

Pero sobre todo no hay mejor cura que una buena prevención: equilibra tu flora intestinal

Prebióticos y probióticos ayudan a equilibrar la flora instestinal. Si ya estás enfermo, es el momento de pensar en tomar suplementos.
Prebióticos
2 o tres veces al día debemos tomar:
Vegetales: espárragos, ajo, alcachofas, cebollas, puerros.
Carbohidratos: cebada, guisantes, avena, quinoa, centeno, trigo, patatas, batatas.
Fruta: manzana, plátano, bayas, cítricos, kiwi.
Grasas: semillas de lino y chía
Suplementos
Probióticos
1 o dos veces al día
Diariamente: yogur, queso o kefir si toleramos los lácteos. Hay versiones que no son deribados de la leche si no la toleras: el yogurt de leche de coco, el kéfir de agua…
Productos fermentados: como pepinillos, chucrut, kimchi, miso, tempeh, salsa de soja, vino.
Suplementos: con las comidas

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